Dar beneficios desde la silla del jefe: todo lo que debemos saber

En oportunidades, nuestros esfuerzos o años de servicio para una institución son recompensados con buenos puestos laborales: supervisor, encargado, gerente, jefe y, no muy lejos de la realidad; propietarios del negocio. Esto es fantástico para nosotros desde cualquier punto de vista en el cual lo detallemos lån penge betal om 30 dage. Usualmente, cuando se nos ofrece un puesto de alto rango después de haber tenido un paso como un empleado común y corriente, las amistades quedan y se nos hace más sencillo ejercer en esta posición porque conocemos lo que es estar del otro lado.

Siendo empleados, una de las fantasías comunes que tenemos a corto plazo es trabajar desde las áreas de los encargados o jefes, y no hay nada de malo en ello, sin embargo, el poder, viéndolo de la forma que sea, requiere de personalidad y carácter, en especial porque tiende a hacer pensar a las personas que hay una barrera que los separa de los demás empleados, lo cual es un error si queremos ser buenos gerentes.

¿SER EL JEFE ‘AMIGABLE’ ES CONVENIENTE?

La silla de jefe nos concede el control de los sistemas en el lugar de trabajo, lo que supone una responsabilidad aun mayor que la que teníamos cuando éramos empleados u operadores normales, pero ¿qué pasa cuando hubo una cercanía o amistad con los demás trabajadores al momento de asumir el cargo? hacemos creer que el poder está bajo ese compañerismo. Para explicarlo mejor, expondremos ciertos escenarios sobre este tema:

-Amistad convertida en abuso: Ya sea por nuestros compañeros o por nosotros, cuando el liderato o control de un lugar nos pertenece (samlelån dk), a veces nos gustaría no manejarlo de forma estricta, por ello, cedemos a todo lo que los subordinados piden, o peor aún, ignoramos sus faltas. Esta es una equivocación incluso peor que la de querer imponer una dictadura laboral: no corregir los altercados laborales por tratarse de nuestras amistades conlleva consecuencias graves en el futuro, por ejemplo: no habría un verdadero reconocimiento de nuestra autoridad y se instalaría una especie de anarquía de empleados en los que ellos, al no ver escarmiento, pueden seguir cometiendo errores tan solo por abusar de la confianza del jefe.

-Injusticia en el poder: Los altos puestos, además de las responsabilidades de las que ya hemos hablado, también son la puerta a beneficios para nuestros allegados. En un contexto cotidiano: un gerente de un banco pediría menos (o ninguno) recaudos a un usuario para la aprobación de un crédito o préstamo si este mismo cliente tiene un cercanía de amistad o familiar con él, y esto es injusto para las normas del lugar así como para los otros clientes del banco.

-Dar base para malas amistades: Quizá nuestra posición sea efectiva para ayudar a nuestros buenos amigos o familiares, y no hay nada de malo en ello, pero eso puede ser una razón para que otras personas hagan comentarios sobre cómo abusamos del poder en favor de nuestros cercanos, y por ello, otras personas buscan tener un relación cercana con los jefes, para tener beneficios de su puesto.

En conclusión, la mejor alternativa siempre es actuar sabia y honestamente ante cualquier puesto, y no recaer en el abuso de poder; viéndolo desde el lado de ‘dictador’ o de ‘buen amigo que permite todo’.